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февраль 3, 2026
Costa Rica asiste a una votación empañada por una escalada inédita de confrontación política
La jornada electoral tica ha estado enrarecida por insultos, empujones, agresiones a la prensa por parte de simpatizantes oficialistas y gestos provocadores del presidente Rodrigo Chaves durante su votación. Se trata de un clima de confrontación política poco habitual en un país considerado una democracia consolidada. Aunque el Tribunal Supremo de Elecciones asegura no tener aún reportes oficiales de violencia, los episodios registrados reflejan la polarización que atraviesa una votación decisiva sobre la continuidad del proyecto político del oficialismo. Se registra una nutrida participación en la primera parte de la jornada.

TL;DR
- President Rodrigo Chaves's vote at Liceo Napoleón Quesada in San José was accompanied by clashes between his supporters and those from opposition parties.
- Supporters of President Chaves allegedly instigated altercations, using insults and physical aggression towards citizens of other parties and journalists.
- Journalists attempting to film the president's vote were obstructed, with one supporter explicitly stating disregard for the law.
- Another confrontation occurred at Escuela Julián Volio Llorente, where supporters of the official candidate were accused of injuring two people.
- The Supreme Electoral Tribunal stated it had no specific reports of violence by midday.
- President Chaves made a provocative gesture towards hecklers before voting, drawing criticism from opposing candidates.
- Candidates from various parties condemned the president's behavior, calling for respect and maturity in the electoral process.
- Pilar Cisneros, a legislator and ally of President Chaves, defended his actions as a natural reaction to disrespect.
- The election is seen as crucial for determining the continuity of President Chaves's political project amidst a security crisis.
- Voter opinions were divided, with some supporting the government's continuity and others criticizing the president's disrespectful communication style.
El presidente Rodrigo Chaves, una de las principales figuras de las elecciones en Costa Rica pese a no estar en la boleta, acudió a votar a las dos de la tarde al Liceo Napoleón Quesada, en San José, arropado por más de un centenar de simpatizantes. Su llegada derivó en enfrentamientos con ciudadanos de partidos opositores: insultos cruzados, empujones y agresiones a camarógrafos que intentaban documentar el sufragio del mandatario, protagonizadas por afines al partido Pueblo Soberano.
Desde antes de la llegada de Rodrigo Chaves, DIVERGENTES observó cómo directivos del partido Pueblo Soberano ordenaron a simpatizantes chavistas apostarse en el colegio, especialmente en la entrada del portón y en la Junta Receptora de Voto. Les repartieron camisetas y banderas y comenzaron a gritar “fuera”, “zurdos” y “comunistas” a ciudadanos de otros partidos políticos, en especial de Liberación Nacional, Frente Amplio y la Coalición Agenda Ciudadana. La situación se intensificó con la llegada del mandatario, cuya seguridad presidencial pasó momentos de tensión entre la multitud que coreaba consignas a favor y en contra: “fuera Chaves” y “viva Chaves”.
Simpatizantes chavistas intentaron impedir que los medios de comunicación grabaran el ejercicio del sufragio del mandatario. Uno de ellos dio un manotazo a una cámara y otra jaló del cabello a una reportera. “La ley permite grabar”, le dijo la periodista. La simpatizante oficialista respondió: “me vale la ley”.
Otra escena de confrontación se registró en la Escuela Julián Volio Llorente, en El Carmen de Cartago, donde votó la candidata oficialista Laura Fernández. Ciudadanos de otros partidos políticos denunciaron empujones contra la malla del centro educativo, que dejaron al menos dos personas heridas. La Coalición Agenda Ciudadana señaló como responsables a simpatizantes chavistas, según denunció Sofía Portuguéz, integrante de esa agrupación.
TSE aún no registra actos de violencia
Sin embargo, el Tribunal Supremo de Elecciones indicó en un corte informativo a mediodía que, hasta “ese momento”, no contaba con información específica sobre casos de violencia en centros de votación. Antes de ejercer su derecho al voto, el presidente Chaves protagonizó otro momento controvertido al acompañar a votar a la diputada Pilar Cisneros, su principal aliada política, en la escuela Juan Santamaría, en Curridabat. Ante las consignas de “fuera Chaves”, el mandatario respondió tocándose la barbilla con el índice de la mano derecha, colocando los pulgares a ambos lados de la cabeza y girándolos en un gesto de burla, mientras lanzaba besos al grupo que lo increpaba.
Las burlas del gobernante pronto provocaron reacciones en los candidatos que aspiran este primero de febrero a ganar la presidencia tica. Juan Carlos Hidalgo, del Partido Unidad Social Cristiana, calificó de “increíble” el nivel de toxicidad de quien, dijo, debería dar el ejemplo, y añadió: “Ojalá pronto dejemos atrás ese tipo de político tóxico”. Por su parte, Ariel Robles, del Frente Amplio, consideró que el presidente “da gala de una falta de madurez emocional” y llamó a no caer en provocaciones: “La democracia se construye con respeto a la diversidad. No caigamos en provocaciones: votemos con alegría y decencia”.
En la misma línea, Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, sostuvo que la jornada electoral “debe vivirse como una fiesta democrática, pero con respeto y sin violencia”, y pidió votar “en libertad, sin miedo, respetando a quienes piensan distinto”.
Por su parte, la diputada Pilar Cisneros defendió al presidente Chaves tras las burlas dirigidas a los ciudadanos opositores. “Es una reacción totalmente natural ante las faltas de respeto y que Dios decida”, dijo la legisladora. “Dan tristeza, dan lástima”, agregó cuando DIVERGENTES le preguntó por la intensidad de los simpatizantes del chavismo en el centro educativo donde votó el gobernante. “Yo no he visto a nadie tirándole improperios a nadie. A mí me pegaron un banderazo. ¿De qué tienen miedo? ¿Qué es la rabia que tienen? ¿Que no pueden convencer a la gente?”, cuestionó.
Más que elegir un presidente, la continuidad de un proyecto político
Costa Rica abrió desde las seis de la mañana 7154 juntas receptoras de votos para 3 731 788 personas convocadas a decidir entre una oferta de 20 aspirantes presidenciales y a renovar los 57 escaños de la Asamblea Legislativa. Por ahora, diversos medios de comunicación y el recorrido hecho por DIVERGENTES en el Gran Área Metropolitana constatan centros de votación repletos de electores. No obstante, el TSE aún no ofrece una cifra estimada de la participación.
La elección de este primero de febrero es considerada “crucial” no solo porque se elige a un nuevo mandatario, sino porque el país se debate entre la continuidad o no del proyecto político del presidente Chaves, controvertido y popular al mismo tiempo, en medio de una crisis de seguridad sin parangones y con la tasa de homicidios en niveles históricos. Una apuesta que levanta pasiones a ambos lados y que ha crispado, con esta escalada inédita de confrontación, una “fiesta democrática” que durante décadas ha sido el sello distintivo de la democracia costarricense.
El mejor ejemplo de esta dicotomía sobre la democracia más sólida de la región la dieron dos votantes consultados por DIVERGENTES en Alajuela. “Vine a votar este día por la democracia, por supuesto: el derecho y el deber que tenemos como costarricenses, algo que muchos países no tienen”, dijo el Carlos Chinchilla, quien señaló que apoyó a la candidata oficialista Laura Fernández porque considera que ha habido “buen Gobierno” y que es necesario “darle la oportunidad de seguir mejorando como país”.
A su juicio, también es clave “desentrabar la Asamblea Legislativa”. El chavismo ambiciona 40 diputaciones para gobernar sin contrapesos legislativos. Consultado sobre quienes advierten que el presidente Chaves tiene tintes autoritarios o que la democracia podría correr riesgos si gana Fernández, Chinchilla respondió que se trata de opiniones “totalmente respetables”, aunque dijo no compartirlas. “No puede haber una dictadura sin un ejército. No vemos periodistas atacados; ustedes son periodistas y andan libres, estén a favor o en contra del presidente. No veo por ningún lado señales de que vayamos a ser una Cuba o Venezuela”, afirmó.
Por su parte, Mario Silva lo resumió así: “No me gusta este Gobierno, este presidente, porque habla y se dirige de manera muy irrespetuosa… una manera que no es muy digna para ser costarricense”, afirmó. Aun así, dijo que mantiene la confianza en la democracia tica. Lo ejemplificó señalando un carro que pasaba frente al parque central de Alajuela: “Eso es, mire”, dijo, al apuntar al vehículo en el que viajaba una familia con cuatro banderas de distintos partidos políticos. “Esperemos que esa convivencia y ese respeto democrático sigan existiendo”.
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