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январь 11, 2026

Ortega y Murillo excarcelan a al menos 30 presos políticos tras presión pública de la embajada de Estados Unidos

La excarcelación ocurre en medio del reacomodo regional tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y bajo crecientes señales de presión desde Washington hacia los regímenes aliados de Managua y La Habana, en un clima de alerta y nerviosismo interno del orteguismo.

Ortega y Murillo excarcelan a al menos 30 presos políticos tras presión pública de la embajada de Estados Unidos

TL;DR

  • Nicaragua announced the release of dozens of people who were in custody.
  • The US embassy in Managua stated that over 60 people remain unjustly detained or disappeared in Nicaragua.
  • DIVERGENTES confirmed at least 30 political prisoners were released, and the Mechanism for the Recognition of Political Prisoners confirmed 20.
  • The releases occurred after police informed families of impending exculpations.
  • The Nicaraguan government stated the release is a symbol of commitment to peace and family coexistence.
  • The regime experienced increased paranoia after the downfall of Maduro, with heightened police presence and surveillance.
  • Arrests were concentrated in various departments, including Chontales, Matagalpa, Managua, Jinotega, Chinandega, Estelí, Granada, Masaya, RAAN, and RAAS.
  • An exiled ex-deputy suggested the releases are a dual precaution against US pressure and a strategy for internal control to prevent betrayal.

Un día después que la embajada de Estados Unidos en Managua insistió que “más de 60 personas siguen injustamente detenidas o desaparecidas” bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, la mañana de este diez de enero la administración sandinista anunció que excarcelaron a “decenas de personas que permanecían en resguardo de las autoridades pertinentes”.

Si bien el comunicado oficial no especifica el número exacto, DIVERGENTES ha logrado confirmar al menos 30 excarcelaciones de las 62 presas políticas que el Mecanismo para el reconocimiento de Personas Presas Políticas contabilizaba hasta la fecha. Desde la noche de este 9 de enero, los policías comenzaron a informar a los familiares de los presos políticos sobre la inminente excarcelación. “Será una buena noticia para las familias”, sugirió un policía a un familiar.  Al parecer, entre los presos políticos también fueron liberados reos comunes.

Por su parte, el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas en Nicaragua también ha confirmado la excarcelación de 20 personas presas políticas, pero siguen confirmando más casos. “Ya se encuentran fuera de los centros de detención y regresando a sus hogares, tras períodos de detención arbitraria que causaron un profundo impacto en ellas y en sus familias”, aseguró la oenegé que contabiliza la prisión política en Nicaragua.

En diferentes departamentos del país, los comisionados llamaron de madrugada a los familiares para confirmar por completo la excarcelación y los citaron a primera hora en las diferentes cárceles para recibir a los detenidos. Después de las 10 de la mañana, los copresidentes liberaron el comunicado, anunciando las excarcelaciones. Aunque el texto no lo dice de manera explícita, responde al cuestionamiento lanzado por la embajada de Estados Unidos este viernes, el cual decía lo siguiente: “Venezuela dio un paso importante hacia la paz al liberar a un gran número de presos políticos. En Nicaragua, más de 60 personas siguen injustamente detenidas o desaparecidas, entre ellas pastores, trabajadores religiosos, enfermos y ancianos. ¡La paz solo es posible con libertad!”.

En ese sentido, ante las presiones indirectas del gobierno de Donald Trump hacia Cuba y Nicaragua producto de la caída de Nicolás Maduro, los copresidentes aseguraron que la excarcelación “es símbolo de nuestro compromiso invariable con el encuentro, la paz y el derecho de todas las personas a una convivencia familiar y comunitaria, respetuosa y tranquila”.

Previo a la excarcelación, la paranoia Ortega-Murillo se ha disparado después de un largo silencio de 14 horas tras el derrocamiento de Maduro la madrugada del 3 de enero. El régimen se había limitado a publicar tres comunicados tibios, pero ha reaccionado con nerviosismo, en parte, por las advertencias lanzadas desde Washington por el entorno del presidente Donald Trump, como la del senador Rick Scott, quien aseguró que Cuba y Nicaragua también “serán arregladas”. Los copresidentes han respondido declarando “alerta máxima” ante su aparataje político y dispusieron redoblar el estado policial en el país centroamericano, vigilancia total en los barrios, control de redes sociales y más de una decena denuncias de arrestos de personas que celebraron la caída de Maduro.

El Monitoreo Azul y Blanco también reportó este viernes al menos 60 personas detenidas o retenidas en al menos ocho departamentos del territorio nacional hasta este 9 de enero, en lo que constituye una escalada del régimen tras la captura del líder chavista y su esposa, Cilia Flores.

Esas detenciones se concentraron principalmente en los departamentos de Chontales, Matagalpa, Managua, Jinotega, Chinandega, Estelí, Granada, Masaya, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) y Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RAAS).

Para Eliseo Núñez, exdiputado en el exilio, estos “gestos” del régimen responde a una doble previsión ante Trump que ha demostrado que va en serio contra estas dictaduras. Y por el otro, al entablar una estrategia de control interno con mayor represión, lo que pretenden es evitar alguna “traición interna”.

“Lo que le preocupa a Ortega y Murillo no es tanto un ataque militar de Estados Unidos, sino una infiltración exitosa, como sucedió en las filas del chavismo”, plantea Núñez. “La pareja ve la entrega de Maduro por parte de los hermanos Rodríguez a Estados Unidos como un espejo de su propio entorno. O sea, que si en Venezuela pudieron hacerlo, donde hay un Estado con más recursos que repartir, en Nicaragua puede ser fácil para Estados Unidos quebrar la columna vertebral de sus cuerpos de seguridad. Es allí donde radica la paranoia que estamos viendo y, además, que el caso venezolano pueda incentivar a opositores a protestar en las calles con la esperanza de ser protegidos por la comunidad internacional”, razona el analista.