economy
январь 29, 2026
Remesas alimentan la mitad de los hogares en Nicaragua, confirma nuevo estudio
Una de cada dos familias en Nicaragua sobrevive gracias al dinero que reciben del exterior. Un 49.3% de los hogares encuestados por Hagamos Democracia reportó haber recibido remesas en el último trimestre de 2025, en su mayoría provenientes de Estados Unidos, Costa Rica y España. Este flujo de divisas, que representa cerca del 20% del PIB nacional, se ha vuelto indispensable para compensar salarios que no alcanzan y una canasta básica que supera los 21 000 córdobas mensuales. Sin embargo, este salvavidas económico enfrenta amenazas externas que podrían debilitar aún más la frágil economía familiar del país

TL;DR
- 49.3% of Nicaraguan households receive remittances, an increase from the previous quarter.
- The majority of remittances come from the United States (61.6%), followed by Costa Rica (21.7%) and Spain (15.3%).
- The cost of the basic food basket exceeds 21,000 [currency not specified], with over 78% of respondents unable to cover it.
- Remittances represent about 20% of Nicaragua's GDP.
- 66.1% of respondents are unemployed or self-employed, indicating a lack of formal employment.
- Potential threats to remittances include restrictive U.S. immigration policies and proposed taxes on international transfers.
- The price of basic goods like meat, cheese, oil, and beans has significantly increased.
- Nicaragua, along with the Northern Triangle countries, is highly dependent on remittances, averaging 26% of GDP.
La mitad de las familias en Nicaragua sobrevive gracias al dinero que reciben del exterior. Así lo confirma un 49.3% de los hogares encuestados por el organismo cívico Hagamos Democracia, que reportaron haber recibido remesas en el último trimestre de 2025. Esto representa un aumento de cinco puntos porcentuales respecto al 44.3% registrado en la consulta anterior. La mayoría de estos ingresos provienen de Estados Unidos (61.6%), seguido por Costa Rica (21.7%) y España (15.3%).
Este crecimiento refuerza el papel de las remesas como fuente principal de sostenimiento familiar en un país donde el ingreso laboral no alcanza para cubrir lo básico. El dato adquiere mayor peso en el contexto de una economía nacional, en la que la canasta básica supera los 21 000 mensuales y más del 78% de los encuestados no logra cubrir su costo, de acuerdo con el mismo estudio. Incluso, quienes reportan ingresos superiores a 11 000 mensuales enfrentan serias dificultades. El 44.24% no logra cubrir sus gastos esenciales, mientras que 63.03% no puede costear la cesta familiar.
Las remesas no solo funcionan como un recurso de emergencia para las familias, sino que se han convertido en un componente estructural de la economía nicaragüense. El estudio cita un reporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que registró el ingreso de 6199 millones de dólares en concepto de remesas durante 2025. Esta cifra representa cerca del 20% del PIB nacional, un porcentaje sin precedentes históricos en el país.
En términos macroeconómicos, estas transferencias familiares contribuyeron a mantener estable la balanza de pagos y fortalecer las reservas internacionales del Banco Central. Sin embargo, este ingreso no sustituye el deterioro de otras fuentes económicas más sostenibles, como el empleo formal o la inversión productiva. La encuesta revela que el 66.1% de los encuestados no cuenta con un empleo formal, ya sea porque trabaja por cuenta propia o está desempleado.
En este contexto, Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano, ha señalado que Nicaragua carece de una política pública integral para aprovechar las remesas como palanca de desarrollo, ya sea mediante incentivos a la inversión de pequeños negocios o mecanismos de ahorro productivo.
El riesgo de depender del exterior
A pesar de su importancia, las remesas enfrentan un entorno externo incierto. En un análisis publicado por DIVERGENTES a inicios de 2026, se señala que el flujo de dinero que sostiene a millones de hogares centroamericanos, incluidos los de Nicaragua, podría verse afectado por una combinación de políticas migratorias restrictivas, cargas fiscales a los envíos y un enfriamiento del mercado laboral estadounidense.
Una de las principales amenazas identificadas en el reportaje es la implementación del One Big Beautiful Bill Act (OBBBA), una iniciativa promovida en el Congreso estadounidense que incluye un impuesto del 1% a todas las transferencias internacionales de dinero realizadas en efectivo o a través de giros tradicionales. Si bien el porcentaje puede parecer marginal, los especialistas advierten que este tipo de gravámenes encarece el envío y puede reducir el volumen total remitido a países como Nicaragua.

Además, se analiza el endurecimiento de las políticas migratorias, que apuntan a acelerar las deportaciones, limitar el acceso a refugio y reforzar los controles fronterizos. Estas medidas tienen un impacto directo sobre los flujos de remesas, al reducir la estabilidad laboral de los migrantes y generar mayor incertidumbre sobre sus ingresos.
La encuesta de Hagamos Democracia también señala que 72.1% de los encuestados no logra cubrir sus gastos mensuales con sus ingresos habituales, lo cual refleja que, más allá de las cifras macroeconómicas, hay una realidad doméstica de déficit permanente. Este porcentaje se incrementa aún más entre quienes no reciben remesas.
Los datos muestran un deterioro sostenido del poder adquisitivo. El 63.7% de los encuestados considera que el precio de la canasta básica ha subido considerablemente en los últimos meses. Los productos que más han aumentado son carne (84.3%), queso (74.1%), aceite (55.2%) y frijoles (50%). Esta percepción generalizada de encarecimiento de los alimentos básicos se traduce en una mayor dependencia de las remesas para asegurar la alimentación y cubrir servicios esenciales.
Una dependencia estructural sin estrategia
Pero incluso este salvavidas tiene límites. El informe advierte que los ingresos por remesas no alcanzan para cubrir el impacto acumulado de la inflación, el desempleo y la informalidad. Cada mes, el dinero alcanza para menos. La encuesta muestra que, incluso entre las familias que reciben remesas, no todas logran salir de una situación de vulnerabilidad económica.
A nivel regional, el fenómeno no es exclusivo de Nicaragua. Según datos recopilados por este medio en el reportaje “El impuesto Trump y la deportación amenazan el salvavidas de las remesas”, las economías del Triángulo Norte y Nicaragua dependen en promedio en un 26% del PIB de las remesas, lo cual ha posicionado a estos países entre los más dependientes del mundo de ese tipo de ingreso.
El estudio de Hagamos Democracia forma parte de la decimotercera consulta ciudadana consecutiva desde 2022. Se aplicó del 17 al 24 de diciembre de 2025 en 40 municipios del país a través de entrevistas vía WhatsApp y formularios digitales. Participaron 400 personas, con edades entre 17 y 89 años, lo que otorga a la muestra una diversidad representativa en cuanto a condiciones laborales, nivel educativo, opiniones políticas y situación económica.