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январь 13, 2026
La captura de Nicolás Maduro y el corte del suministro petrolero consolidan estrategia de "asfixia total" de Trump contra Cuba
La suspensión del suministro de crudo venezolano no es una medida aislada, sino el golpe de gracia de una estrategia de “presión máxima” diseñada por la Casa Blanca. Con las vías del turismo y las remesas ya bloqueadas, la isla pierde su último salvavidas económico

TL;DR
- The US has stopped supplying Venezuelan oil to Cuba, which is crucial for transportation and electricity generation.
- This action is part of a broader US strategy to economically pressure the Cuban government, including previously blocking remittances and hindering tourism.
- Cuba's economy relied on Venezuelan oil in exchange for services like intelligence, sports, and medical professionals.
- The US has also restricted remittances by sanctioning Orbit, the Cuban partner of Western Union.
- Tourism has drastically declined due to visa restrictions for Europeans and deteriorating infrastructure.
- Cuban President Miguel Díaz-Canel has rejected direct political negotiations with the US, emphasizing international law and sovereignty.
- The article suggests that 32 Cuban military and intelligence personnel died during the operation to capture Nicolás Maduro in Venezuela.
- Cuba is experiencing severe electricity outages, with some areas having over 20 hours of blackouts daily, exacerbated by the lack of fuel.
“¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba!: ¡Cero!”. Con esta frase en redes sociales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este fin de semana lo que analistas y diplomáticos venían advirtiendo desde hace meses: la caída de Nicolás Maduro en Venezuela no solo reconfigura el mapa político sudamericano, sino que deja a La Habana ante su abismo más profundo.
Para la administración Trump, la suspensión del suministro de crudo no es una sanción más en una larga lista. Es el movimiento final de una estrategia de estrangulamiento económico diseñada, en gran medida, desde la llegada de Marco Rubio al Departamento de Estado. El objetivo declarado es que el gobierno de la isla caiga “por su propio peso” ,al cortar el último flujo vital de un país que importa el 80% de lo que consume.
La crisis actual no se explica solo por el petróleo. Es el resultado de un cierre sistemático de las fuentes de divisas que mantenían a flote la economía cubana. Al inicio de su mandato, Trump devolvió a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, una etiqueta que conlleva serias restricciones financieras internacionales.
Pero el golpe a la economía doméstica llegó en febrero de 2025, cuando Washington reactivó la “Lista Restringida de Cuba”. Esta medida prohibió las transacciones con Orbit, la contraparte cubana de Western Union, gestionada por el conglomerado militar GAESA. El resultado fue inmediato: el bloqueo total de la única vía formal para el envío de remesas.
Según estimaciones de organismos como The Havana Consulting Group y Diálogo Interamericano, antes de este cierre, las remesas inyectaban entre 1800 y 2100 millones de dólares anuales a la isla. Hoy, esa tubería de oxígeno financiero está seca, dejando a las familias cubanas sin capacidad de consumo y al Estado sin control sobre esas divisas.
El colapso de las válvulas de escape
Sin remesas, La Habana intentó aferrarse a sus otros dos pilares históricos: la exportación de servicios profesionales y el turismo. Ambos, sin embargo, han sido neutralizados por la política estadounidense y la ineficiencia interna.
Marco Rubio ha liderado una ofensiva diplomática contra las misiones médicas, calificándolas de “esquemas de trabajo forzado”. Las restricciones de visas para funcionarios de países que contraten estas brigadas han golpeado una industria que, según el Departamento de Estado, generaba entre 6000 y 8 000 millones de dólares anuales.
El turismo, por su parte, no ha logrado recuperarse. La prohibición de la visa rápida ESTA para los europeos que visiten la isla, sumada al deterioro de la infraestructura hotelera, ha provocado un desplome dramático. Las cifras son elocuentes: de los 4.7 millones de turistas que visitaron Cuba en 2018, el país apenas recibió cerca de 1.8 millones en 2025.
El fin del trueque venezolano
Es en este escenario de fragilidad extrema donde impacta la noticia del fin de semana. Durante casi dos décadas, La Habana y Caracas mantuvieron un acuerdo vital: Venezuela enviaba petróleo y Cuba pagaba con servicios de inteligencia, deportivos y, sobre todo, médicos. A mediados de 2025, unos 13000 médicos cubanos operaban en territorio venezolano.
Tras la captura de Maduro, ese intercambio se ha roto. Washington ha cerrado el grifo, eliminando no solo el combustible necesario para el transporte y la generación eléctrica en la isla, sino también una fuente de ingresos indirecta: según reportes de The New York Times, parte de ese crudo venezolano era reexportado por Cuba a China para obtener liquidez.
Sin mecenas en Caracas, sin turistas europeos y con las remesas bloqueadas, la “vuelta de tuerca” anunciada por Trump amenaza con precipitar un colapso sistémico en una isla que, según sus propios detractores en Washington, “está a punto de caer”.
La Habana se atrinchera ante ultimátum de Trump
La estrategia de “presión máxima” de Washington ha entrado en una fase de ultimátum explícito. Tras cortar el suministro de petróleo venezolano, el presidente Donald Trump lanzó este domingo una advertencia directa a la cúpula cubana: alcancen un acuerdo con Estados Unidos “antes de que sea demasiado tarde”. La respuesta de La Habana llegó este lunes, no en una mesa de negociación, sino a través de un largo hilo en la red social X: no hay conversaciones, ni intención de ceder.
Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, desmintió categóricamente la existencia de diálogos políticos con la Casa Blanca, saliendo al paso de los rumores que sugerían una rendición pactada tras la caída de su aliado Nicolás Maduro. “Como demuestra la historia, las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, para que avancen, deben basarse en el Derecho Internacional en vez de en la hostilidad”, escribió el mandatario.
No existen conversaciones con el gobierno de EE.UU, salvo contactos técnicos en el ámbito migratorio.
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El cruce de declaraciones revela la distancia abismal entre ambos gobiernos. Mientras Trump pronostica que el gobierno de la isla caerá pronto al quedarse sin “petróleo ni dinero”, Díaz-Canel condiciona cualquier diálogo futuro a un “respeto mutuo” y a la “igualdad soberana”, rechazando la “coerción económica”.
Según la versión oficial cubana, citada por el diario El País, los únicos canales abiertos actualmente entre Washington y La Habana son “contactos técnicos” limitados estrictamente al ámbito migratorio; acuerdos que, según Díaz-Canel, su gobierno “cumple escrupulosamente” pese a la tensión reinante.
El precio de sangre y crudo
La retórica de resistencia de La Habana contrasta con el golpe material y humano que ha supuesto el colapso del chavismo. El canciller Bruno Rodríguez aseguró el viernes que Cuba no va a “vender el país ni ceder ante el chantaje”, una declaración realizada en un contexto fúnebre: el homenaje en Caracas a los caídos durante la operación de captura de Nicolás Maduro.
El dato, reportado por El País, confirma la profundidad de la implicación cubana en Venezuela: entre los fallecidos se cuentan 32 efectivos, descritos como militares y agentes de inteligencia. Esta cifra arroja luz sobre la contrapartida del acuerdo bilateral: Caracas enviaba petróleo y La Habana pagaba no solo con médicos y maestros, sino con expertos en seguridad y defensa que sostuvieron al régimen venezolano hasta el final.
Ahora, con las rutas marítimas bajo “control total” de Estados Unidos y las intercepciones de buques sancionados, ese intercambio vital ha muerto.
El impacto de este corte energético no es una amenaza futura; es la realidad inmediata de millones de cubanos. Desde mediados de 2024, la isla sufre una crisis eléctrica sin precedentes. La combinación de centrales termoeléctricas obsoletas —que sufren averías constantes— y la falta de divisas para importar combustible ha dejado al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en colapso.
La arquitectura del ahogo financiero
El resultado son cortes de luz que superan las 20 horas diarias en amplias zonas del territorio. Sin el crudo venezolano que Washington ha bloqueado definitivamente, la capacidad de La Habana para encender el país es prácticamente nula.
A la crisis energética se suma la asfixia financiera que ya estaba en marcha antes de la caída de Maduro. La administración Trump, impulsada por figuras como Marco Rubio, ya había cerrado las otras dos válvulas de escape de la economía cubana:
- Remesas: Bloqueadas tras la sanción a Orbit (Western Union) y la reactivación de la Lista Restringida de Cuba.
- Turismo: Desplomado de 4.7 millones de visitantes (2018) a 1.8 millones (2025) por la suspensión de la visa ESTA para europeos y la precariedad de los servicios.
Sin mecenas en Venezuela, sin dólares de la emigración y sin turismo, la invitación de Trump a negociar “antes de que sea demasiado tarde” suena, para muchos analistas, menos a diplomacia y más a una cuenta regresiva.