economy
январь 27, 2026
El FMI otorga otro certificado de estabilidad económica al régimen Ortega-Murillo y obvia la crisis política y de derechos humanos
El Fondo Monetario Internacional volvió a avalar la estabilidad macroeconómica del régimen copresidencial tras la consulta anual a sus países miembros, mientras normaliza confiscaciones, sanciones y la deriva autoritaria como condiciones del entorno. El organismo elogió el crecimiento, los superávits y la disciplina fiscal, pero omite la crisis política, la represión y el costo social de una política tributaria sangrona que sostiene esa “estabilidad”

TL;DR
- The IMF's executive board has again approved Nicaragua's economic stability, concluding its Article IV consultation.
- The report overlooks a sustained sociopolitical crisis and systematic human rights violations.
- The IMF describes serious political events like sanctions and property transfers to the state using technical terms that avoid mentioning confiscations and authoritarianism.
- The IMF projects real GDP growth to moderate to 3.4% in 2026, with short-term prospects remaining favorable.
- Medium-term risks identified by the IMF include natural disasters, commodity price volatility, global growth weakness, and stricter international sanctions.
- The IMF suggests that prudent fiscal, monetary, and financial policies will preserve macroeconomic stability and fiscal sustainability.
- Economists criticize the IMF's assessments, stating that its calculated language legitimizes a regime that has dismantled democracy and violated human rights.
- The IMF previously praised Nicaragua's economic performance in 2024, highlighting robust economic performance supported by prudent macroeconomic policies and strong remittance flows.
El directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a otorgar al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo otro certificado de estabilidad económica, tras concluir el pasado 20 de enero la consulta del Artículo IV, es decir, la auditoría político-económica anual que el organismo realiza a cada pa ís miembro. “La economía de Nicaragua ha sorteado bien múltiples shocks desde 2018, y la solidez de los fundamentos económicos debería ayudar al país a enfrentar con éxito los factores adversos derivados de las constantes fluctuaciones en el contexto de la política mundial”, remarca el informe que, de manera palmaria, obvia la crisis sociopolítica sostenida y las violaciones sistemáticas de derechos humanos.
En cambio, en su evaluación, el FMI describe como simples condiciones del entorno una serie de hechos políticamente graves bajo el régimen copresidencial: las “sanciones internacionales específicas”, la “reorientación de las entradas oficiales de capitales extranjeros” y las “transferencias de propiedad privada al Estado desde 2022”, una formulación técnica que evita nombrar las confiscaciones y la deriva autoritaria con la que el régimen sandinista ha consolidado el control total del país y puesto en marcha un plan de sucesión dinástica.
“Tras aumentar un 3,9% entre 2022 y el primer semestre de 2025, se prevé que el crecimiento del PIB real se modere a un 3,4% en 2026. Las perspectivas a corto plazo siguen siendo en general favorables, y es probable que los resultados referidos al crecimiento superen las proyecciones”, augura de manera positiva el organismo. “No obstante, a mediano plazo predomina el riesgo de que los resultados sean inferiores a lo previsto, en un contexto de elevada incertidumbre, en particular debido a los vaivenes de las políticas comerciales e inmigratorias a nivel mundial”.
A mediano plazo, el FMI solo ve afectadas las perspectivas de Nicaragua por posibles desastres naturales, a la volatilidad de los precios de los productos básicos, a una mayor debilidad del crecimiento mundial, al endurecimiento de las políticas comerciales y de migración de Estados Unidos y a la aplicación de sanciones internacionales más estrictas y de mayor alcance. En el corto plazo, la mejora de los términos de intercambio y el aumento del gasto de capital del sector público podrían llevar a resultados que superen las proyecciones”, dicen.
En el sumario de halagos, el FMI sostiene que la aplicación sistemática de políticas fiscales, monetarias y financieras prudenciales contribuirá a preservar la estabilidad macroeconómica y financiera y la sostenibilidad fiscal de Nicaragua. “Y fortalecerá los márgenes de maniobra para aplicar políticas anticíclicas. Para lograr un mayor crecimiento a mediano plazo y seguir avanzando en la reducción de la pobreza, será fundamental aumentar la inversión pública, la acumulación de capital humano y el gasto social focalizado, diversificar las exportaciones y, al mismo tiempo, fortalecer los marcos de gobernanza económica y de lucha contra la corrupción y el clima empresarial y mejorar considerablemente el Estado de derecho”.
El FMI ya había alabado previamente el desempeño económico de Nicaragua en consultas anteriores del Artículo IV. En su evaluación de la consulta correspondiente a 2024, el organismo también destacó que “el desempeño económico de Nicaragua sigue siendo robusto”, respaldado por “políticas macroeconómicas prudentes” y fuertes flujos de remesas, y celebró la aceleración del crecimiento del PIB real durante 2023 y la primera mitad de 2024, así como los superávits fiscal y externo y la disminución de la deuda pública como señales de fortaleza económica.
“Política de complacencia”
El respaldo del FMI contrasta además con la política tributaria aplicada por el régimen Ortega-Murillo en los últimos años, marcada por una carga fiscal sangrona. Bajo el discurso de “fortalecer la recaudación”, la administración sandinista ha impuesto una política impositiva basada en alzas de impuestos indirectos, ampliación de la base gravable, eliminación de exoneraciones y una presión sostenida sobre pequeñas y medianas empresas, trabajadores formales y consumidores.
Esta estrategia ha permitido sostener los superávits fiscales celebrados por el organismo financiero, pero a costa de asfixiar al sector productivo, encarecer el costo de vida y trasladar el peso del ajuste económico a la población, en un contexto de represión política y ausencia total de contrapesos institucionales.
En febrero de 2025, la economista Edipcia Dubón publicó un artículo criticando la evaluación de 2024. Algo que, dice, continúa vigente: “Este tipo de comunicados no son inocuos. Con su lenguaje calculado y su retórica ambigua, el FMI legitima la narrativa de un régimen que ha desmantelado la democracia, violado derechos humanos y saqueado los recursos de la nación. Al suavizar la realidad con tecnicismos, no solo falta a la verdad, sino que también se convierte en cómplice indirecto de un sistema opresivo”.
El FMI afirma que “el desempeño económico de Nicaragua sigue siendo robusto, soportado por políticas macroeconómicas prudentes y flujos de remesas muy fuertes”, prosigue Dubón. La economía continúa siendo abierta y resiliente, en un contexto de transferencias de propiedad privada al Estado, sanciones internacionales y reorientación de los flujos oficiales de financiamiento. “Robusto”, ¿para quién? ¿Para el pueblo que ha sido despojado de derechos, libertades y bienes? ¿Para las miles de familias separadas por la migración, el exilio y el destierro? Si alguien ha sido resiliente en Nicaragua, es su gente, que sigue resistiendo frente a la represión y la injusticia”, concluye la opositora despojada de su nacionalidad.