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январь 13, 2026

El "efecto Bukele" aterriza en la campaña electoral de Costa Rica

La visita del mandatario salvadoreño para inspeccionar la megacárcel costarricense ocurre a tres semanas de las elecciones. Mientras el TSE rechaza frenar su llegada, analistas advierten sobre una “exportación” del modelo punitivo que busca beneficiar al oficialismo de Rodrigo Chaves

El "efecto Bukele" aterriza en la campaña electoral de Costa Rica

TL;DR

  • Nayib Bukele is visiting Costa Rica on January 14th to inspect the new High Containment Center for Organized Crime (CACCO).
  • The CACCO is a $35 million facility explicitly inspired by El Salvador's CECOT model.
  • The Supreme Electoral Tribunal (TSE) of Costa Rica allowed Bukele's visit, ruling out legal challenges that sought to prohibit it due to potential electoral interference.
  • The TSE reminded foreign delegations, citing the Vienna Convention, that they are prohibited from interfering in internal affairs.
  • Costa Rican President Rodrigo Chaves sees Bukele's visit as validation for his security policies amid a national security crisis.
  • Opposition figures in Costa Rica have criticized the visit, calling it 'absolutely undignified.'
  • Bukele's visit signifies the consolidation of a political trend in Central America prioritizing security over democratic controls.

La política de “mano dura” que ha definido la administración de Nayib Bukele en El Salvador no solo cruza fronteras a través de videos virales; esta semana lo hará físicamente. El presidente salvadoreño llega a Costa Rica este 14 de enero para inspeccionar los avances del Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO), una infraestructura penitenciaria de 35 millones de dólares explícitamente inspirada en el modelo del CECOT salvadoreño. Sin embargo, en el país que alguna vez fue el faro de la institucionalidad civilista en Centroamérica, su presencia no es vista solo como un intercambio técnico, sino como una pieza de ajedrez en un tablero electoral incendiado.

Este lunes 12 de enero, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) de Costa Rica zanjó las dudas legales sobre la visita. Mediante la resolución n.º 0287-E1-2026, el tribunal declaró sin lugar los recursos de amparo interpuestos por ciudadanos que solicitaban prohibir el ingreso de Bukele, alegando una posible injerencia en los comicios del próximo 1 de febrero.

El TSE determinó que los recurrentes no demostraron una afectación directa a sus derechos político-electorales. No obstante, las magistradas y magistrados lanzaron un recordatorio diplomático basado en el artículo 41.1 de la Convención de Viena: las delegaciones foráneas tienen prohibido inmiscuirse en asuntos internos. El mensaje es claro: Bukele puede estar presente, pero cualquier muestra de simpatía o antipatía hacia candidaturas específicas constituiría una violación al Derecho Internacional Público.

La cárcel como símbolo electoral

Para el gobierno de Rodrigo Chaves, la visita es una validación. Costa Rica atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes, con cifras de homicidios que rondan los 900 anuales. Chaves ha utilizado esta coyuntura para promocionar el CACCO —con capacidad para 5100 reclusos— como la solución definitiva, vinculando directamente su éxito a la continuidad de su proyecto político, hoy representado por la candidata oficialista Laura Fernández.

“Don Nayib viene a enseñarle al pueblo de Costa Rica por qué sí podemos y debemos darle seguridad”, afirmó Chaves en una de sus conferencias. Este discurso ha sido capitalizado por el oficialismo para posicionar la idea de que solo la réplica del modelo salvadoreño puede “limpiar” el país de bandas criminales, un relato que resuena con fuerza en un electorado agotado por la violencia.

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Más allá de la logística carcelaria, la visita de Bukele simboliza la consolidación de un eje político en Centroamérica que prioriza la seguridad sobre los controles democráticos. Mientras figuras de la oposición costarricense, como el candidato Boris Molina, califican la visita de “absolutamente indigna” y una falta de decoro nacional, el fenómeno refleja una tendencia regional donde los liderazgos personalistas se validan entre sí.El uso de la figura de Bukele en la campaña costarricense —incluyendo videos de apoyo previos— marca un hito en la política del istmo: la popularidad de un mandatario extranjero convertida en activo electoral. En un contexto donde Nicaragua vive bajo una dictadura consolidada y Guatemala lucha por su frágil democracia, que Costa Rica importe el “estilo Bukele” sugiere un cambio profundo en la identidad política de la región, alejándose del gradualismo institucional hacia soluciones de fuerza que, aunque populares, plantean interrogantes sobre el respeto a los derechos humanos a largo plazo.